Faltan unos cuantos días para que mi bebé cumpla 5 meses de gestación. Su ritmo de crecimiento es asombroso –casi 10 centímetros cada mes-Hoy, ya mide alrededor de 32 centímetros (¡!) y pesa cerca de los 650 gramos (¡!)
Ayer tuvimos la oportunidad de reencontrarnos. Marilú y yo decidimos insistir en que las orgullosas y esponjadas abuelas, nos acompañaran a la consulta para que ahí, en vivo, tuvieran la oportunidad de mirarlo junto con nosotros.
Contrario a su costumbre, el bebé parecía estar sumergido en un pesado sueño, cuando el Doctor trataba infructuosamente de confirmarnos si era niño o niña: -pues… parece que sí… es niño…parece que sí…- decía el doctor mientras agitaba bruscamente el estómago de mi mujer, buscando que el bebé se moviera.
Pero aletargado y flojeroso, no se le veía la más mínima intención de cooperar con el médico, y se mantenía quieto, adormilado, taciturno.
Salimos del consultorio médico algo extrañados por el comportamiento del bebé, cuando de pronto, Marilu sorprendida me dice: -Mira a tu hijo, nomás hizo repelar al Doctor- mientras su vientre se estremecía por un golpeteo constante.
-¡Ah que muchachito!- pensé. Travieso, rebelde...descarado y cínico. ¿Lo pueden creer?
Parece que lo había hecho con toda alevosía, y se retorcía de la risa por la fechoría realizada…
No quiero ni pensar en los dolores de cabeza que me hará pasar en pocos años… mi muchachito.
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