Mientras esperaba el inicio de la serie cómica <
Justo cuando había decidido ir a buscar los restos de algunas botanas y una cerveza fría; llenó la pantalla, un arrugado y rosado rostro de bebé. Pero no cualquier bebé…, uno recién nacido, con sus piernitas aún encorvadas y un enorme pañal que le cubría tres cuartas partes de su cuerpecito.
Acto seguido, su mamá lo carga con cariño, lo mima y lo llena de abrazos. El bebé no se inmuta, parece presa de un profundo sueño. Y mientras la música melosa que fondea el comercial acentúa su participación; el niño es recostado entre blancas sábanas que lo reciben y lo abrazan.
Termina el comercial. Creo que anunciaba pañales.
Desperté del trance, temblando y los ojos me ardían. Una sustancia extraña y salada salía de ellos y escurría por mis mejillas. El cuerpo me temblaba, como cuando uno sueña que cae y se precipita contra el suelo.
Mi esposa entró a la sala y me miró con extrañeza y cierta lástima. No aguantó la carcajada.
Apenado, huí en busca de mi botana y mi cerveza fría.
Maldita televisión, con razón dicen que es la <