lunes, 7 de junio de 2010

El número cuatro

Espera tranquilo, alejado de sus pares
Está sentado en un rincón oscuro
Está triste y decaído.

El número cuatro,
no tiene más sentido,
lo extravió en el hueco de sí mismo.

Me habla; me dice que lo es todo
sólo entre sus pequeñas manos.
-Ahora soy sólo un hueco en el piso- me dice
-Quiero volver, estar entre mis vecinos el tres y el cinco.
Pero sólo para que él me tome.
Quiero volver, sólo para que me mire-

Ése es el triste cuatro.
Un remedo lamentable de los números pares.
El cuatro ya bo lo es más,
es ahora un poco menos que el propio cero.

Y tendrá sólo un real valor,
cuando el pequeño lo tome en sus manos
y le regale uns sonrisa eterna,
como la que yo preciso
para sentirme un poco más que cuatro
cuando estoy lejos.