Espera tranquilo, alejado de sus pares
Está sentado en un rincón oscuro
Está triste y decaído.
El número cuatro,
no tiene más sentido,
lo extravió en el hueco de sí mismo.
Me habla; me dice que lo es todo
sólo entre sus pequeñas manos.
-Ahora soy sólo un hueco en el piso- me dice
-Quiero volver, estar entre mis vecinos el tres y el cinco.
Pero sólo para que él me tome.
Quiero volver, sólo para que me mire-
Ése es el triste cuatro.
Un remedo lamentable de los números pares.
El cuatro ya bo lo es más,
es ahora un poco menos que el propio cero.
Y tendrá sólo un real valor,
cuando el pequeño lo tome en sus manos
y le regale uns sonrisa eterna,
como la que yo preciso
para sentirme un poco más que cuatro
cuando estoy lejos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario