miércoles, 3 de marzo de 2010

El orgullo, me reventó el pecho


Llegué a casa cargando con la icontenible ansiedad de reencontrarme con ellos. Abrí la puerta y de inmediato sentí que su mirada me cobijaba, me llenaba de energía cálida y radiante. Extendió sus brazos y me regaló una sonrisa que desbordó por la puerta y se escurrió hasta la calle.

En su frente, brillaba una estrella. Un astro que irradiaba, le coronaba su redonda frente.

Lo abracé y sentí que el pecho se me inflamaba, hasta que ya no pude soportar las bocanadas de aire que se agolpaban contra mi piel, así que resoplé un profundo suspiro en la que se me escapó hasta el alma.

Lo llené de besos, le dije que estaba orgulloso de él y que éste, era sólo el principio de un larguísimo camino en el que tendría que enfrentar...-de pronto recordé- que era sólo un bebé.

Que lo importante era...en ese momento, sólo abrazarlo y hacerle sentir, cuánto lo amo

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