martes, 28 de octubre de 2008

Un día que recordaré el resto de mi vida


La mañana comenzó fría y en calma. Las ansias me arrebataron de la cama y antes de que el reloj marcada las 6 de la mañana, me encontré revolvíendome entre las cobijas sin conciliar el sueño.

Opté por levantarme, por mirar a mi esposa dormir y luego...enfilarme hacia la regadera.

Salí temblando, me dirigí hacia mi guardarropa y busqué entre mis prendas, el manto sagrado; aquella playera rojiblanca con un gran círculo al centro, cuya efeméride queda tatuada en mi piel: el centenario de una historia gloriosa.

Me marché dejando un beso en la frente de mi mujer, me adentré al frío, y el vochito temblando, me dirigió hacia el punto de encuentro. Para cuando llegué a casa de mi mamá, ya me esperaba un espumoso vaso al tope con chocolate caliente, y una pieza de pan -que continuamente sumergí en aquel oscuro líquido- para calmar el hambre de mañana.

Llegaron mis compañeros de aventura y salimos animosos, con destino a la ilusión.

Montados en un corsel plateado, viajamos con rapidez y sin escalas. La única parada no programada fue para orientar nuestra despistada brújula, ya entrados en la Ciudad de los Palacios. La consecuencia ineludible de aquella parada, fue la molesta visita de un agente del orden, quien enfundado en su traje oscuro y sus anteojos de espejo, hizo uso de su mejor arma: el abuso. En fin, doscientos pesos menos al presupuesto, como resultado de una colosal mordida.

Aunque parecía un mal presagio, retomamos el ánimo y seguimos en camino.

Una cordial guarida nos abrio sus puertas cálidas y amables. Recibimos cariño desde que pusimos un pie en aquel espacio.

Ya con los nervios haciéndonos presa, emprendimos el largo camino hacia el templo de las mil batallas. Y precisamente en este trayecto conocí a otra bestia que se arrastra y engulle personas a su paso veloz. Ese que se transporta con su piel naranja y un silencio aterrador.

Nos aventuramos a sus entrañas. Ya dentro, un mundo y una realidad coexistente, aparecio ante mis ojos. Un silencio sepulcral entre los moradores, sólo era interrumpido por algún valiente que ofrecía coplas y versos, otros que ofrecían la solución al amargo problema de vivir.

Aquel mounstro nos escupió en medio de una muchedumbre amarilla de malos olores y pésimo gusto. Un poco temerosos, nos mezclamos inéditos entre ellos.

Al fin, llegamos a las puertas de quel mounstro que ruge. Buscamos nuestros lugares, y nos dipusimos a disfrutar de la batalla.

Los colores rojo y blanco, dejaron huella en la casa del más odiado rival. ¡Chivas! ¡Chivas! masacre en el Coloso de Santa Úrsula. Silencio, gozo eterno.

viernes, 24 de octubre de 2008

Y...es niño!!!


Las dudas quedaron atrás.
Las maniobras del Médico sobre el vientre de mi mujer, nos revelaron el secreto: el bebé que se divierte y se arremolina dentro, es un varoncito.
Y de pronto caigo en una fantasía que no me deja. Tantos y tantos escenarios se vienen a mi mente.
Te llevaré de la mano, hacia el destino que elijas. Seré el centinela de tus sueños, de tus ilusiones. Y seremos desde hoy, un ciclo encendido. Te tomaré en mi mano, como quien desea mostrar un sendero, te mostraré mis heridas, pero también te entregaré mis fuerzas.
Señoras y señores: démosle la bienvenida a este mundo a Andresito Jr!!!!!!!!

"A menudo los hijos se nos parecen/ y así nos dan la primera satisfacción/ esos que se menean con nuestros gestos/ echando mano a cuanto hay a su alrededor.
"Esos locos bajitos que se incorporan/ con los ojos abiertos de par en par/ sin respeto a los horarios ni a las costumbres/ y a los que, por su bien (dicen), debemos domesticar.
"Niño, deja ya de joder con la pelota/ Niño, que eso no se dice/ que eso no se hace/ que eso no se toca.
"Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma/ con nuestros rencores y nuestro porvenir/ por eso nos parece que son de goma/ y que les basta nuestr0s cuentos para dormir.
"Nos empeñamos en dirigir sus vidas/ sin saber el oficio y sin vocación/ les vamos transmitiendo nuestras frustraciones/ con leche templada y en cada canción.
"Nada ni nadie, puede evitar que sufran/ que las agujas avancen en el reloj/ que decidan por ellos/ que se equivoquen/ que crezcan y que un día…/ nos digan adiós".
POEMA: ESOS LOCOS BAJITOS
AUTOR: JOAN MANUEL SERRAT

"Soy feliz, soy un hombre feliz…y quiero que me perdonen, por este día, los muertos de mi felicidad".

viernes, 10 de octubre de 2008

SEGUIMOS EN EL CAMINO

Según diferentes libros, mi bebé ya debe estar midiendo entre 15 y 20 centímetros, y aunque el espacio en la cavidad abdominal de la mamá aún es abundante, ya se comienza a vislumbrar un pequeño bultito en la pancita, que nos maravilla y conmueve.

Los malestares de Marilu, que habían quedado en el olvido en las últimas semanas, han contraatacado y vuelven a escena. Ella los afronta con valentía y combate día con día, ese permanente e ineludible estado que no le permite estar tranquila en ninguna parte, salvo quizás, en casa de su mamá.

Los cursis padres en ciernes, han tomado la inocente decisión de pintar el que será el cuarto del bebé. Mil colores nos asaltan y nos intimidan, en una disputa por exhibirse en las aún blancas paredes de aquel cuarto.

He quedado harto del Feng-Shui. -Que si la cunita para allá, que ahí no porque hay un vértice que genera malas energías, que ese color le provoca un mal desarrollo, que los juguetes no, que las sábanas de color claro para la circulación- ¡es más complicado que la física cuántica!

Pero en fin, el ímpetu y la esperanza nos ayudan a mirar todo esto en perspectiva; a valorar nuestro tiempo de familia…y a empezar a conocerlo (a). Yo creo que le gustará la música como al padre.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Hacia dónde caminamos?

Debo admitir que me encuentro en un crudo estado de vibración cósmica que no puedo evitar. Algo en este mundo me indica que algo anda mal; que la humanidad está sufriendo y que, por enésima vez en la historia del globo, los poderes de arriba...se joderán a los de abajo sin piedad.
Dos ejemplos:
El primero, el cercano y más doloroso.
Mientras nuestros "ilustres economistas" siguen sin adivinar la luz al final del tunel de la severa o supuesta crisis financiera mundial, nuestro presidente sigue en pos de la militarización y el miedo, como el arma fundamental para autolegitimarse, y establecer en un país caótico, el orden de la autocracia y la dictadura.
Sigue la guerra a un costado de nuestras casas. Decenas de muertes diarias, asesinatos, narcomensajes, multas electorales millonarias para quienes reclamaron el gran fraude presidencial del 2006.
A unos días de volver al luto y abrir las heridas sangrantes del 2 de octubre, la historia parece ser cíclica y repetitiva. Los poderes fácticos resultan ser anónimos, y realizar sus fechorías, cobijados bajo la sombra de la ineptitud política, los amiguismos, y los acuerdos entre poderes. Hoy la masacre no se centraliza en una plaza. La matanza se ha propagado y acrecentado por todo el territorio nacional. Y todos, sin excepción vivimos obligados a convivir con el terror y el miedo.
¿Hasta cuándo soportaremos esto?

El segundo ejemplo, no tan cercano, pero igual de doloroso.
Históricamente el pueblo de Estados Unidos, ha sido la víctima de la ambición y egoísmo de sus gobernantes. Ellos, los de arriba, deciden las guerras, los territorios, la riqueza. Deciden cuándo hacer estallar una crisis financiera y crean hoy, un escenario tan parecido al que vivimos a finales de 1993 e inicios de 1994 en México, que basta con comparar un poco las estrategias de comunicación para saber, que -como afirma Michael Moore, en una carta abierta a los estadounideneses- que esta supuesta crisis financiera, no es más que una consecuencia de la estupidez de Gerorge Bush, y todos los de arriba.

y cito:

"Amigos. Déjenme ir al grano. Mientras ustedes leen estas líneas se está llevando a cabo el robo más grande en la historia de este país. Aunque no se están empleando armas, 300 millones de personas fueron tomadas como rehenes. No nos equivoquemos: después de cinco años de robarse medio trillón de dólares para llenar los bolsillos de sus aliados que se enriquecen con la guerra, después de forrar con dinero a los magnates petroleros con 100 mil millones de dólares en los pasados dos años, Bush y sus secuaces –que pronto dejarán vacante la Casa Blanca– están saqueando todos los dólares que se encuentran del Tesoro de Estados Unidos. Están barriendo con todos los cubiertos de plata que pueden mientras caminan rumbo a la puerta de salida.
No importa lo que digan, no importa cuántas palabras empleen para asustarlos; están recurriendo a las viejas triquiñuelas para fomentar el miedo y la confusión para mantenerse a sí mismos y a uno por ciento de la población asquerosamente rica. Sólo basta leer los primeros cuatro párrafos del reportaje principal del New York Times del pasado lunes para conocer de qué se trata todo este asunto:
“Aunque los legisladores trabajaron en los detalles del rescate de la industria financiera por 700 mil millones de dólares, Wall Street volvió a buscar la manera de lucrar con el plan.
“Las firmas financieras cabildearon para lograr la cobertura de todas las formas de inversiones problemáticas, no sólo las relacionadas con las hipotecas.
“Al mismo tiempo, las firmas de inversión maniobraron para supervisar todos los activos que el Tesoro planea eliminar de los registros de las instituciones financieras, una actividad que podría generarles cientos de millones de dólares al año en honorarios. Nadie quiere ser excluido de la propuesta del Tesoro para la compra de los activos de mala calidad.”
Increíble. Wall Street y sus partidarios fueron los artífices de este desorden y ahora pretenden limpiarlo como viles bandidos. Hasta Rudy Giuliani está haciendo cabildeo con su consultoría para ser contratado (recibir sueldo) y brindar asesoría en el rescate.
El problema es que nadie sabe en verdad a qué se debe este “colapso”. Aun el secretario del Tesoro, Paulson, admitió ignorar la cantidad exacta que se requiere (¡se le ocurrió de la nada la cifra de 700 mil millones!) El director de la oficina de presupuestos del Congreso afirma que no podía entenderlo ni explicarlo.
No obstante, dicen histéricos que ¡el final está cerca! ¡Pánico! ¡Recesión!
¡La Gran Depresión! ¡Y2K! ¡La gripe aviar! ¡Abejas asesinas! ¡Debemos aprobar la ley del rescate hoy mismo! ¡El cielo se está cayendo! ¡El cielo se está cayendo!
¿Cayéndosele a quién? No hay NADA en este paquete de “rescate” que baje el precio de la gasolina que debemos cargar en nuestros vehículos para ir al trabajo. NADA en esta iniciativa nos protegerá de perder nuestro hogar. NADA en esta iniciativa nos dará un seguro médico.
¿Seguro médico? Mike, ¿por qué hablas sobre ese tema? ¿Qué tiene que ver con el colapso de Wall Street?
Tiene mucho que ver. El supuesto “colapso” fue desencadenado por la moratoria y la pérdida de hogares de la gente con deudas hipotecarias. ¿Saben por qué tantos estadunidenses están perdiendo sus hogares? Los republicanos explicarían que se debe a que muchos idiotas de la clase trabajadora recibieron hipotecas que en realidad no podían pagar. Pero la verdad es ésta: la razón número uno por la cual la gente se declara en bancarrota es por el costo de sus cuentas médicas. Déjenme ponerlo de forma más simple: si tuviéramos un sistema universal de salud, esta crisis hipotecaria jamás habría sucedido.
El objetivo de este rescate es proteger la obscena acumulación de riqueza que ha sido amasada en los ocho años anteriores. Es para proteger a los accionistas que poseen y controlan a las corporaciones en Estados Unidos. Es para asegurarse que sus yates y mansiones y su “forma de vida” no sean interrumpidos mientras el resto de los estadunidenses sufren y luchan para pagar las cuentas. Dejemos que los ricos sufran al menos una vez. Que paguen el costo del rescate. Estamos gastando 400 millones de dólares al día en la guerra de Irak. ¡Que acaben de una vez con la guerra y nos ahorraremos otro medio trillón de dólares!
Están protagonizando un golpe de Estado financiero en contra de nuestro país.
Esperan que el Congreso actúe rápido para evitar que piensen, antes de que tengamos la oportunidad de detenerlos. Así que dejen de leer esto y hagan algo ¡YA! Pueden poner manos a la obra de manera inmediata:
1. Llamen o envíen un correo al senador Barack Obama. Díganle que no necesita sentarse a ayudar a Bush y a Cheney y todo el desastre que han provocado. Díganle que tiene la inteligencia para detener el ritmo de los acontecimientos y encontrar cuál es el mejor camino a escoger. Digámosle que los ricos deben pagar por la ayuda que se les proporciona. Usemos la influencia que tenemos en estos momentos para insistir en una moratoria a todos los embargos e insistir en adoptar la cobertura universal de salud, y decirles que el pueblo necesita tomar las riendas de las decisiones económicas que afectan nuestras vidas, no a los barones de Wall Street.
2. Tomen las calles. Participen en cualquiera de las cientos de manifestaciones espontáneas que están brotando en todo el país (especialmente aquellas cerca de Wall Street y DC).
3. Llamen a sus representantes en el Congreso y en el Senado. Cuéntenles lo que le dijeron al senador Obama.
Cuando uno se equivoca en la vida, los errores se pagan en el infierno. Cada uno de ustedes que leen este texto, conocen esa lección elemental y ha pagado las consecuencias de sus actos en algún punto de su vida. En esta gran democracia no podemos permitir que exista un conjunto de reglas para la mayoría de los ciudadanos trabajadores y otras reglas para la elite, la cual, cuando se equivoca, recibe regalos en bandeja de plata. ¡No puede ser! ¡No de nuevo!