martes, 25 de noviembre de 2008

Alevosía infantil

Faltan unos cuantos días para que mi bebé cumpla 5 meses de gestación. Su ritmo de crecimiento es asombroso –casi 10 centímetros cada mes-
Hoy, ya mide alrededor de 32 centímetros (¡!) y pesa cerca de los 650 gramos (¡!)
Ayer tuvimos la oportunidad de reencontrarnos. Marilú y yo decidimos insistir en que las orgullosas y esponjadas abuelas, nos acompañaran a la consulta para que ahí, en vivo, tuvieran la oportunidad de mirarlo junto con nosotros.
Contrario a su costumbre, el bebé parecía estar sumergido en un pesado sueño, cuando el Doctor trataba infructuosamente de confirmarnos si era niño o niña: -pues… parece que sí… es niño…parece que sí…- decía el doctor mientras agitaba bruscamente el estómago de mi mujer, buscando que el bebé se moviera.
Pero aletargado y flojeroso, no se le veía la más mínima intención de cooperar con el médico, y se mantenía quieto, adormilado, taciturno.
Salimos del consultorio médico algo extrañados por el comportamiento del bebé, cuando de pronto, Marilu sorprendida me dice: -Mira a tu hijo, nomás hizo repelar al Doctor- mientras su vientre se estremecía por un golpeteo constante.
-¡Ah que muchachito!- pensé. Travieso, rebelde...descarado y cínico. ¿Lo pueden creer?
Parece que lo había hecho con toda alevosía, y se retorcía de la risa por la fechoría realizada…
No quiero ni pensar en los dolores de cabeza que me hará pasar en pocos años… mi muchachito.

martes, 18 de noviembre de 2008

"Será, que en tus ojos puedo ver..."


En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.
PABLO NERUDA


Hace algunos días, mientras dormitaba en un cómodo sillón en casa de mi madre, alcancé a mirarla (a mi mamá) bajando las escaleras con un montón de cajas de cartón y algunos juguetes viejos y empolvados.
Salté de mi reposo y me detuve a mirar detenidamente el contenido de aquellas cajas y a reencontrarme con mi niñez.
¡Qué recuerdos! No quisiera aburrirlos contándoles mis aventuras infantiles, pero tengo la obligación de decir…que me preparo en cuerpo y alma, para darle a mi bebé todo lo que yo pude disfrutar de niño.
Y no me refiero a los juguetes. Me refiero a esa mágica varita, llamada imaginación.
En tanto, sigo procurando salvar del aburrimiento a mi "niño interno", para que mi hijo…encuentre un cómplice de aventuras, y un compañero inseparable.

lunes, 10 de noviembre de 2008

vibración cósmica

Mientras buscaba el sueño entre las sábanas de la cama, de pronto una ligera vibración estremeció la calma existente.

Así, sin previo aviso, el pequeño (y ya no tan breve) bultito que yace en el vientre de mi mujer, parecía estar disfrutando de un momento de diversión y –según vimos- de ejercicios aeróbicos.

Mi mano se dirigió presurosa hacia el origen de los movimientos. La piel tibia, era removida por un golpeteo dentro.

El asombro no cabía en mis ojos. Mi pequeño, se movía –como desde hace ya algunas semanas- pero en esta ocasión, nos permitía sentirlo, acariciarlo desde afuera de su burbuja.

Quedé prendido de un sentimiento inigualable. Quería que mi mano traspasara esa débil y delgada barrera que me separa de él.

Mientras tanto, las noches se vuelven un misterio que promete ofrecer a cada instante, un momento cargado de sorpresas y buenas nuevas.