El fín de semana fue tan extremadamente emotivo, que he quedado extenuado, agotado y reseco.
Mi abuelita, celebró sus 75 años. Pocas palabra tengo para describir todo lo que vivimos ese día.
Aquí una memoria gráfica.
bitácora desesperada y totalmente anárquica de la vida, o lo que es lo mismo, "la importancia de llamarse Andrés Hernández"
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