La emoción de convertirme en papá...es mayor a la que puedo soportar.
Me tira, me abruma, me enloquece, me desquicia, me irrita al extremo. Pero al mismo tiempo, me eleva, me lleva por un caudal tranquilo, me aligera todo, me llena de esperanza, de ilusión, de todo.
No hay nada que agradecer -esposa mía-, soy tu centinela; y ahora el de nuestro bebé.
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