lunes, 25 de mayo de 2009

De regreso

Luego del aletargamiento ruinoso, la resurrección.
Vuelvo a mi blog, y vuelvo a compartir con ustedes ésta mi vida.
Desde el último post, han corrido por el sendero cientos de capítulos dignos de ser recordados y vueltos eternos a través de las letras.
Pero sin duda, el acontecimiento supremo es el nacimiento de mi hijo.



He intentado de mil formas distintas, tomar una fotografía de mi corazón,
Plasmar en algo tangible, lo intangible.
He buscado mil palabras, devorado diccionarios y enciclopedias,
Descifrando el crucigrama del lenguaje,
Tratando de dimensionar en una frase
La ecuación del amor.

Pero lo cierto, es que el universo entero no entiende lo que pasa dentro
Esta necesidad insaciable por su sonrisa,
No existe, ni una frase, ni una operación aritmética o cuántica,
Tampoco una melodía, un verso, ni una estrella infinita,
Nada lo entiende ni lo plasma.

El amor, es un asunto del alma.
Por eso escapa a los asuntos de los mortales.
Por eso escapa a toda proporción,
Incluso a la comprensión mía,
Por que no la entiendo,
Sólo la siento, sólo la siento.

Así de irracional e incomprensible es el amor que prodigo
Que humildemente presento a sus piecitos descalzos,
Lo entrego en un cofre de cristal y diamantes
Traslúcido, valioso, infinito.

Así te amo.
Así se me inflama el corazón, que es todo para ti.
Así te lo doy, así te lo entrego.
Inconmensurable, incorruptible, perpetuo.

Ante este espectro de luz, ese mundo no que no lo entiende
Se trasforma y evoluciona en mil colores y formas,
Se enciende, se llena de aromas y sabores.
La oscuridad desaparece y da paso a lo brillante y nuevo.

Para ti hijo, mi vida entera
Mis sueños e ilusiones, mis manos y mis pies.


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