lunes, 26 de noviembre de 2007

LA HORA FATÍDICA


El viento apenas aparece, se esconde en los rincones des este cuarto de altas paredes. El murmullo incesante de las aves, de pronto, guardan silencio. La gente no se mueve, se queda quieta, como con frío.

Y yo, sentado frente a esta computadora, sólo espero la llegada de la hora fatídica. Los demonios se apoderarán del espacio, todo será un caos incontrolable y el final (del día) estará cerca.

Ya espero, la irremediable llegada del halo de maldad. Allá se ve a lo lejos el fuego de sus ojos, su aliento de muerte.

Las manecillas avanzan sin detenerse, y poco a poco, la hora fatídica se hacerca. Ya viene por mí, ya viene...

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