miércoles, 8 de agosto de 2007

Escribe un extraño que no soy yo, pero es mío.

Hace apenas pocos días que no estás.
Los días son épocas y batallas insalvables
El sol no irradia luz, mas bien en cambio,
Me regala un poco de desdicha.

Allá en las calles, nada se mueve
Todo permanece y se esconde
Camino solitario, nadie habla
Nadie escucha y mucho menos
tiende un consuelo.

La oscuridad es ahora mi refugio
Apenas un tenue destello
Ilumina estas letras y se dirige al olvido
Tal vez, ellas son mi única compañía.

El suelo es frío
Ahora lo descubro
Antes caminaba sobre hojuelas
de sonrisas, de caricias.

Estoy tumbado en las sombras
Estoy exiliado de los murmullos del mundo
Estoy en medio de una tormenta que no cesa
Estoy anhelando tu regreso sentado junto a la muerte.

El miedo recorre este espacio
Me he perdido a mi mismo en un laberinto sin salida
Ando tras de mí, fúrico, iracundo, irascible.

Al mismo tiempo,
Alguien escribe para mí,
Una mano ajena que no es mía, pero soy yo,
Firma este triste verso.

¿Dónde estoy?
Tal vez...en tu maleta.

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