Los días fluyen como un río con su paso alegre y dinámico, de paz. Así se me pasan los días, ni lentos ni veloces; simplemente fluyen con tranquilidad, sin prisa.
Tran consigo tanta magia y tanta vida, que me cuesta distinguir la fantasía en su cristalino andar y su canción que alivia el alma.
Cada día, trae consigo un banco de ilusión y de energía. Y aunque me cuesta establecer acuerdos justos con el sueño, la vitalidad que corre ahora por mis venas, me llena de combustible inagotable y puedo hacerlo todo, sin mirar al cansancio.
Los días fluyen como un río, y yo me siento paciente a mirar su correr. Soy un vigía, centinela del todo; el guardián de mis tesoros, el profeta del misterio, el visionario, el orgulloso rey de un pequeño reino.
¡Qué milagros surgen a cada segundo a mi alrededor! cada destello de luz sobre el asfalto, las nubes que cobijan al sol, la lluvia que limpia todo, la tierra que florece, la música del viento, y mis ojos que todo lo sienten, mis oidos que todo lo prueban, mis manos que todo lo ven y mi lengua que todo lo escucha.
Es un milagro existir. Y tu...ya existes como divinidad omnipresente, como fuente de dulzura, de inocencia; como poder infinito, como un sueño interminable. Ya somo tres.
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