



Tal y como lo digo. Este día me azota la melancolía.
Recién llego a mi oficina y baceo del memory stick de mi cámara fotográfica, las imágenes avivadas de la fiesta que le organizamos a mi carnalito por motivo de su cumpleaños.
¡Qué chingona fiesta, me cae! Lástima por los que no pudieron ir. La tarde de ese sábado se pintó de acordes y melodías...reencuentros locos y el cariño de familia.
1 comentario:
Mi amor, pues tú nomás dime cuándo, donde y a qué hora organizamos la siguiente fiesta... ya sabes que la melancolía, no es más que el detonador de realidades esperanzadoras... ándele... uste' dirá :)
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