jueves, 15 de mayo de 2008

Feliz Día del ¿Profe?

Hoy llegué a la oficina y alguien me recibió con una felicitación. Al principio pensé que se burlaba de mí por el reciente resultado desfavorable (y casi insultante) de mis chivitas rayadas. Ya casi para escupir un reproche, el colega siguió con su felicitación y culminó diciendo: -¡feliz día del profe!-.
Y ahora justo me pregunto: ¿Yo tengo algo qué enseñar al prójimo? ¿mis conocimientos y mi experiencia son útiles a alguien?
Si bien mi experiencia docente en fehas recientes, me ha dejado claro que eso de la actividad magisterial, nomás no va conmigo. He de reconocer, también, que no encontré en la docencia, aquella pasión perdida que dejé varada junto al periodismo. Por ello, mi desempeño como "profesor" ha sido mediocre -por decir lo menos- y altamente frustrante.
No he tenido la capacidad de involucrar a mis alumnos a la cátedra, es más, ni yo mismo he encontrado interés suficiente.
Yo por eso no festejaré este día. Más bien, lo dedicaré a la reflexión y a la vergüenza.
Celebremos, entonces, a esos Maestros que de verdad valen la pena.
Dedico pues, esta líneas a mis maestros: a mi musa, a mi mamá, a mi papá, a mis abuelos, a mis hermanos, al Che Guevara, a Silvio Rodríguez, a García Márquez, a Monsiváis, a Kurt Cobain, a Cristo, a mis amigos, a Rodrigo, al Molder, al Richard, a Lalo (mi tío y mi amigo), al Periodismo, a Fernando Paniagua, a Lea Remis, al Nefi, a Pelé, a las Chivas Rayadas, a Lourdes Sosa, a Pablo Neruda, a Mario Benedetti, a Julio Scherer, a George Lucas, a mis veinti tantos primos y sobrinos, QuentinTarantino, Jorge Drexler, y tantos más que han marcado mi existencia.

1 comentario:

Paco Hernández dijo...

Totalmente en contra. Sencillamente esa es mi postura sobre estas líneas. Maestro no es aquel que transmite conocimiento bruto en una aula de clase, como bien se menciona al final de este espacio, esa tarea la han cumplido hombres y mujeres empeñados en luchar por enseñarnos que el mundo no es peor solo por que existe la desigualdad, la avaricia, el poder y la guerra; no, el mundo es peor por nuestra indiferencia ante ese problema. Ahí es donde un maestro se convierte en alguien que marca tu vida y podemos ver en su figura una gran persona. Tu aportación mi querido Andrés, ante la sociedad, es una tarea admirable. Y más aún conmigo, vasta que me mires para darte cuenta. Soy tu más fiel discipulo; desde el fútbol y las tardes de aficionados a las "poderosas y omnipotentes chivas", el primer acorde que aprendí en la guitarra, hasta el arroparme en este oficio de verdades y palabras como el periodismo. Por que maestro, es quien te enseña a luchar por lo quieres, a nunca vencerte, por que tu me eseñaste eso y más, por que mi suerte fue tenerte como hermano y mi virtud será el aprovecharte como maestro y mejor amigo.
Por enseñarme que en la palabra sincera del corazón, tengo el único medio que no podrán quitarme -como lo dice mexicanto- inevitablemente te conviertes en una persona diferente para el mundo, en una persona especial, a quien el cargo le queda corto... "MAESTRO"

TE QUIERO MUCHO CARNAL.